«No podéis servir a Dios y al dinero» (XXV Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C)

Los bienes materiales son necesarios a todos. Son queridos por Dios mismo para el hombre, para su subsistencia, su desarrollo y pacífica convivencia. ¿Quién puede sobrevivir sin ellos? Por tanto, es justo y necesario que cada persona o familia trabaje para obtener lo necesario para poder vivir.

Sin embargo, hay también un enorme peligro, cuando dotamos a las posesiones de un poder mayor del que tienen, y se convierten en una dependencia insana. Tienen el poder de trastornar a las personas y convertirlas en avaras, egoístas, insensibles…. a las necesidades de sus hermanos humanos, astuto para el mal, implacable y cruel. Cuantos conflictos, guerras, y problemas importantes se han dado y se dan en nuestra historia a causa de la avaricia y del poder insano.

Por ello en este domingo el Señor nos anima a tener una libertad interior que nos haga libres ante estos peligros, no debemos apegarnos a ellos; especialmente porque el Señor sólo desea de nosotros nuestra felicidad, y eso lo conseguiremos si lo tenemos a él en nuestro corazón, liberándonos de pesadas losas que nada más que nos hacen ser esclavos.

Que nuestra opción sea siempre Dios y su amor inunde nuestro interior, siendo libres para amar.

Feliz Domingo en el Señor.

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