«El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo». (XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO)

Nace esta parábola de una pregunta: ¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?: no podemos hacer nada para merecer una herencia la recibimos por ser familia de Dios, aunque la podemos perder. Y Jesús le remite al mandamiento del amor, donde Dios viene a mí en el prójimo. ¿Quién es mi prójimo?

Jesús no hace distinción entre prójimo y no prójimo. La humanidad no está dividida así. Para que tú sepas quién es tu prójimo, depende de que veas, te mueva la compasión y te acerques. Depende de ti y no del otro que lo reconozcas.

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