«No tengáis miedo» XII Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo a, 2026)

Continuamos en el mismo ambiente en el que nos situaba el Evangelio del domingo pasado: el discurso de la misión. Se repite por tres veces a lo largo del texto: no tener miedo. Nos presenta como tres miedos que puede haber en nuestra vida:  

Miedo a la verdad de Dios: No dejéis que el miedo impida la proclamación abierta de la Buena Noticia. No tengamos miedo a cambiar de rumbo y convertirnos cada día más a Dios, para no caminar en la mentira o la manipulación.

Miedo a gastar la vida: la vida definitiva es un don, que Dios ofrece a aquellos que acogen su propuesta y que aceptan poner la vida al servicio del “Reino”. Los discípulos que intentan recorrer con fidelidad el camino de Jesús, por tanto, no han de vivir angustiados por el miedo a gastarse. Hay que mirar el futuro con confianza y esperanza.

Miedo al compromiso: La certeza de ser hijo de Dios es, sin duda, algo que alimenta la capacidad del discípulo para comprometerse sin miedo, sin prevenciones, sin prejuicios, sin condiciones, en la misión

Podemos vivir con miedo, o podemos poner nuestro corazón en el Señor, para que nos enseñe a vivir sin miedo, caminando en la verdad del amor de Dios, gastando la vida con confianza y esperanza, para que así vivamos la vida sin miedo a comprometernos por el evangelio.

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