«El don de la compasión» (XI Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo a, 2026)

Retomamos los domingos del tiempo ordinario y que mejor que recordando la llamada que Dios nos hace a la compasión y gratuidad. La compasión que nace de alzar la mirada y ver lo que nos rodea, no es una mirada que hace scroll, que es espectador de la vida de otros, que sufre, que juzga y mira rápido. Una compasión busca comprender la historia del otro. Es vernos con la lente del corazón de Dios. Compasión es cercanía, es ternura, es misericordia. Es un verdadero conocimiento del otro.

Y para ello es fundamental, la oración que nos lleva a la misión a aceptar esa tarea que Dios nos ha encomendado de ser su rostro en medio del mundo. Y con un estilo concreto: la gratuidad. Gratuitamente yo he recibido y debo dar gratuitamente. El amor de Dios no parte de nosotros, sino que hemos recibido gratis, sin mérito: encontrar a Jesús, conocerlo, sabernos amados y salvados. Es un don tan grande que no podemos guardarlo para nosotros, sentimos la necesidad de difundirlo; pero con el mismo estilo, es decir con gratuidad.

Tenemos un don: la compasión y eso nos lleva a hacer de nuestra vida un don para los demás. Un don que se expresa en cercanía, ternura, misericordia. Y todo ello con gratuidad y generosidad, pensemos dónde nos vamos a hacer don de Dios para los demás.

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