Juan el bautista reconoce la presencia del Señor. En medio de todo el ruido, la gente, es capaz de descubrir al Dios que se acerca a Él. Que importante es reconocer en nuestra vida su presencia, porque así encontraremos la brújula que nos indica el camino que debemos seguir. Tenemos que pedirle ese don al Señor, Él se cruza continuamente con nosotros, lo que ocurre que en muchas ocasiones estamos con la mirada corta: prisas, agobios, agachada en nuestras cosas.
Cuando uno descubre a Dios que se acerca, descubres, esa llamada/invitación a decirle: “aquí estoy”. Es la disponibilidad ante Dios, la misma que Él me muestra, uno la tiene ante Él. Una disponibilidad a vivir su voluntad, que empieza descubriendo que estamos llamados a dar gloria a Dios con nuestra vida.
Y así es como damos testimonio, viviendo mostrando al Señor. Así lo reconocemos, lo ponemos en el centro y lo llevamos a los demás. Reflejando su amor, la verdad de su entrega. Porque en nuestra vida no vale solo con reconocerlo, sino que estamos llamados a dar testimonio. Hoy el Señor sale a nuestro encuentro reconozcamos como ese Cordero de Dios que nos da la vida, la misericordia y desde ahí demos testimonio del mismo amor a los demás.