“Se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría” DOMINGO DE LA ASCENSIÓN

Esta fiesta de la Ascensión nos recuerda que Dios apuesta al 100 % por nosotros, que nos ha confiado esta tarea sabiendo que somos capaces de eso y de más, porque él nos conoce en lo más profundo de nuestro corazón.

Descubriendo cuál es la riqueza que Dios comparte con nosotros, como nos ha dicho S. Pablo en la carta a los Efesios. No es la riqueza de los aplausos, ni de lo material, ni siquiera de los honores. Es la mayor riqueza que se puede desear y no se puede comprar, porque es regalada, es la riqueza de llevar el Evangelio.

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