«Rema mar adentro, y echad vuestras redes» (V Domingo del Tiempo Ordinario)

En la frustración, en el cansancio y en la tristeza, él pide que en vez de huir del mar, de abandonarlo, que remen mar adentro, que vayan a la profundidad.

Ciertamente, si somos capaces de hacerlo, si somos capaces de correr este riesgo, si de hecho confiamos en su Palabra, entonces daremos las condiciones para la intervención milagrosa de Dios. Él nos dará mucho más de lo que originalmente estamos esperando.  “Así lo hicieron, y pescaron tantos peces que las redes estaban por romperse.”

Este es el momento de remar mar adentro y de echar las redes para pescar, dejando que Dios embarque en nuestra vida, nos saque de las orillas, nos enseñe la alegría de navegar, echando la red del amor, de la fe, de la esperanza.

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