La tinaja del corazón: que nuestra vida se llene de Jesucristo

La revelación no ha encontrado mejor modo de expresar el amor de Dios por su pueblo que el del amor esponsal: “la alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo” (Isaías 62, 1-5)

Caná es una puerta que se abre, un momento de comenzar algo nuevo. El agua de las tinajas antiguas deja paso a un vino de fiesta, de alegría. Es momento de propuesta de María, de un mensaje de la Madre para todos nosotros: ‘haced lo que Él os diga’; es el signo de lo que van a cambiar las cosas. Es un banquete de encuentro, de fiesta, de amor. Caná es nuestra vida si le dejamos a Jesús actuar, si hacemos lo que Él nos proponga: si dejamos que su palabra sea la que transforme lo que somos, nos hará ser ‘vino bueno y nuevo’ para los demás.

Tristeza/Alegria – Orgullo/Humildad – Rencor/Perdón – Debilidad/Fortaleza

Ni hacía falta tanto vino al final de la fiesta, ni era necesaria esa alta calidad, dado el estado de los invitados. Jesús “dice” con su signo algo muy distinto: la superabundancia del vino es señal de que los tiempos mesiánicos se han inaugurado, de que el Reino de Dios se ha hecho presente.

Llenamos la tinaja con el mejor vino: Eucaristía, Oración, Palabra de Dios

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